k-dramaland: Pachinko (2022)

     En diciembre de 2025 me vi las dos temporadas disponibles hasta el momento de esta serie, y en honor a la verdad, me he quedado con ganas de más. Porque sí, parece que va a haber otras dos temporadas, aunque aún no hay nada confirmado. Es que no sé ni por dónde empezar a escribir acerca de esta preciosa historia, que me dejó con muchas emociones atragantadas. Tengo demasiado que decir.

     Pachinko, la joya de Apple TV+ basada en la novela homónima de Lee Mini Jin (publicada en 2017), no es simplemente una crónica histórica; es una experiencia sensorial y emocional que redefine lo que esperamos de una producción televisiva internacional. A través de un relato no lineal, la serie nos narra la vida de Sunja y su familia, sobreviviendo a la ocupación japonesa y buscando un lugar en un mundo nuevo y desconocido que intenta borrarlos. Está protagonizada por:

  • Kim Min Ha como Kim Sunja (Youn Yuh Jung como la anciana Sunja), la protagonista y matriarca de la familia.

  • Lee Min Ho como Ko Hansu, el primer amor de Sunja.

  • Noh Sang Hyun como Baek Isak, el esposo de Sunja.

  • Soji Arai como Baek Mozasu, el segundo hijo de Sunja con Isak. Este es el personaje que tiene más versiones a lo largo de la serie, ya que aparece de bebé, niño, adolescente y adulto.

  • Kang Tae Joo como Baek Noa, el primer hijo de Sunja con Hansu.

  • Jin Ha como Baek Solomon, el nieto de Sunja e hijo de Mozasu.

“Un relato épico de identidad, amor, muerte y supervivencia. La historia de una saga familiar a lo largo del siglo XX.”

Este es el título secundario de la versión en castellano de la novela, y me parece que no hay mejor manera de describirla. En dos frases logran atrapar a los lectores que aún no hemos abierto el libro, mientras contemplamos la belleza de la portada. Esta imagen en verdad no le hace justicia a lo hermoso que es cuando lo tienes en la mano.

Porque sí, después de terminar la segunda temporada de Pachinko, me he comprado el libro sin pensarlo. Primero, porque amo leer; si hubiese sabido antes de verla que estaba basada en un libro, seguro lo hubiera comprado y leído antes. Segundo, porque casi siempre el libro es mejor. Y tercero, porque no puedo esperar a que a los ejecutivos de Apple TV+ les dé la gana de lanzar la tercera temporada, imagínate después esperar una cuarta… y eso si es que las hay. Así de crueles pueden llegar a ser las plataformas, cancelando producciones por la mitad sólo porque no son rentables, sin importar cómo queda el espectador.

Al menos esta vez, tengo algo a lo que aferrarme si la serie no llega a prosperar, aunque me parece poco probable que después de una segunda temporada no terminen la historia.

     La narrativa se centra en Sunja, una mujer cuya vida abarca casi un siglo (desde 1915 hasta 1989). Desde su infancia en una humilde aldea de pescadores en Busán durante la ocupación japonesa, hasta su vejez en el bullicioso Japón de los años 80, Sunja se convierte en el símbolo de la lucha por la supervivencia. A través de sus ojos y los de su nieto Solomon, un ambicioso ejecutivo bancario, la serie explora las cicatrices invisibles de la colonización, el choque cultural y el peso de la identidad en un mundo que constantemente les recuerda que son extranjeros.

     En 1931 Sunja deja a su familia en Corea, que en ese entonces se encontraba bajo el poder del Imperio Japonés, para ir a Osaka a empezar una nueva vida. La serie nos muestra las condiciones de vida y la fuerte discriminación a las que fueron sometidos los inmigrantes coreanos en la sociedad japonesa. Se referían a ellos como coreanos zainichi (o zainichi a secas). Esta palabra por sí misma significa “permanecer en Japón” e implica residencia temporal. El término "coreano zainichi" se utiliza para describir a aquellos coreanos que residen permanentemente en Japón y que tienen sus raíces en el periodo del imperialismo japonés en Corea, para distinguirlos de la posterior ola de inmigrantes coreanos que llegaron a Japón en su mayoría en la década de 1980. (Fuente: Wikipedia). Por otro lado, la trama de Solomon funciona como el espejo moderno de la lucha de sus antepasados. Representa la tercera y cuarta generación de coreanos zainichi y la carga de ser el heredero de todo el sufrimiento de su familia.

     Pachinko explora las complejidades que suele atravesar el inmigrante promedio, tema vigente en cualquier época de la historia contemporánea. Las intensidades de las diferentes historias varían de acuerdo al período histórico y al contexto de cada individuo, pero es bien sabido que es una situación difícil, en la que la tristeza por el pasado y la esperanza por el futuro se mezclan irremediablemente, resultando en una melancolía extraña, disfrazada de un optimismo casi inquebrantable, que al final no es más que una férrea voluntad de encontrar la supuesta vida mejor que uno estaba buscando al dejar todo por una promesa que carece de toda certeza. En el caso de Sunja, el contexto en el que le tocó vivir fue, primero, de opresión en su propia tierra; luego, de rechazo en su nuevo hogar, y en ninguno de los casos estuvo exenta de calamidades y tragedias personales. 

     Un detalle curioso de esta serie, es que la trama se desenvuelve en coreano, japonés e inglés, y para diferenciarlos, los subtítulos son de diferente color de acuerdo al idioma que se esté hablando en esa escena: el amarillo para el coreano, el azul para el japonés y el blanco para el inglés. Esta técnica es especialmente relevante para reflejar la identidad y las tensiones culturales de los personajes a lo largo de las distintas épocas de la serie.

     Las intros de este k-drama (son diferentes en cada temporada) son de las mejores que he visto. Son alegres y llenas de energía, lo que contrasta con su tono dramático y melancólico. La secuencia muestra a los personajes de todas las épocas (Sunja joven, Sunja anciana, Solomon, Hansu, Mozasu…) bailando dentro de un salón de Pachinko moderno. Mientras que la serie trata sobre el trauma, la guerra y la discriminación, las intros son celebraciones de la supervivencia. Ver a los antepasados y a los descendientes "bailando juntos" en el mismo espacio simboliza que, a pesar de todo el dolor, la familia logró prevalecer. El tema musical de la primera temporada es Let's Live for Today, un cover de la canción de 1967 de The Grass Roots. La canción de la segunda temporada es un cover de la canción coreana de 1964 Wait a Bit (Jamkanman), interpretada por el grupo de indie-rock Leenalchi. Estas intros sirven como un "respiro" necesario. Prepara al espectador recordándole que, aunque lo que va a ver es triste, el destino final de esta familia es la resistencia y el triunfo

Pero, ¿qué es Pachinko?

Se trata de un juego muy popular en Japón, que es básicamente un cruce entre una máquina de pinball vertical y una tragamonedas.

Cómo se juega? el jugador dispara pequeñas bolas de acero (previamente compradas en el local de Pachinko) hacia un tablero vertical lleno de clavos de latón. El objetivo es controlar la velocidad de lanzamiento para que las bolas naveguen el laberinto de clavos y caigan en agujeros específicos. En la actualidad, las máquinas de pachinko son más parecidas a un juego de arcade o una tragamonedas digital moderna.

El objetivo real: si una bola cae en el lugar correcto, la máquina entra en "modo de pago" y libera cientos de bolas más. Estas bolas no se canjean por dinero dentro del local (para evitar leyes de apuestas), sino por premios que luego se venden por efectivo en ventanillas externas.

La metáfora en la historia: en el juego, como en la vida de la familia de Sunja, el éxito depende de una mezcla cruel entre la habilidad para navegar el sistema y la suerte pura. Es un recordatorio de que, aunque el tablero esté diseñado para que el jugador pierda, la persistencia es lo único que permite seguir jugando hasta ganar algo o perderlo todo.

El Pachinko como refugio de la comunidad coreana

     En el drama, vemos que el Pachinko no es solo un pasatiempo, sino el motor económico de muchos coreanos en Japón (los Zainichi). Esto no fue coincidencia, sino una cuestión de supervivencia: tras la Segunda Guerra Mundial, los coreanos en Japón perdieron su nacionalidad y enfrentaron una discriminación sistémica que les impedía acceder a empleos en el gobierno o en grandes corporaciones japonesas. Por eso, no es casual que Mozasu, el segundo hijo de Sunja y padre de Solomon, tenga un local de pachinko en los 80 e intenciones de abrir el segundo.

     Se consideraba un negocio "sucio" para unos, una oportunidad para otros: El Pachinko era visto por la sociedad japonesa como una actividad de "baja categoría", ruidosa y vinculada a los bajos mundos. Al ser un sector despreciado por la élite japonesa, se convirtió en uno de los pocos espacios donde los coreanos podían emprender sin tantas restricciones. Sin embargo, lo que empezó como una forma de subsistencia para familias marginadas terminó convirtiéndose en una industria multimillonaria. Hoy en día, se estima que alrededor del 70% u 80% de los dueños de salas de Pachinko en Japón son de origen coreano.

El Pachinko representa la ironía de la vida Zainichi: es un negocio que les dio la riqueza para sobrevivir, pero que al mismo tiempo los mantuvo al margen de la sociedad "respetable" japonesa.

Spoiler Alert

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Spoiler Alert ***

     Me enamoré del personaje de Isak, el esposo de la protagonista. Él es todo lo que está bien en este mundo, y de verdad quedé con el corazón roto cuando finalmente murió, y más aún después de estar tantos años desaparecido como preso político. Es una situación que personalmente no me ha tocado vivir de cerca, pero siendo venezolana, no puedo evitar hacer ciertas comparaciones y, mucho menos, que me duela. La lealtad de este personaje y el amor que profesa a su familia es algo muy conmovedor.

     Todo lo contrario a la más que evidente red flag que es Ko Hansu, el amor de la adolescencia de Sunja y padre de su primer hijo, al que Isak acogió sin condiciones ni reservas. Adoro a Lee Min Ho, pero su personaje fue realmente frustrante. Con esto no quiero decir que no haya hecho un buen trabajo, al contrario: lo hizo tan bien que muchas veces odié a Hansu, por su arribismo y su personalidad soberbia y corrupta. Ya sea por supervivencia o por ambición, igual reconozco que es un personaje complejo que vivió su vida lo mejor que pudo, dadas las circunstancias. Aunque su amor por Sunja es obvio y sincero, no es un hombre emocionalmente disponible, un mecanismo de defensa para evitar perder su poder y todo lo que fue capaz de construir a pesar de tener todo en contra.

     Por no hablar de la gran interrogante que nos dejaron al final de la segunda temporada: ¿Qué pasó con Noa? Es la razón principal por la que compré el libro, que aún no empiezo pero pronto lo haré.

     Detallazo interesante en la intro de la segunda temporada: Hansu aparece vestido igual que Isak en la intro de la primera, lo que da a entender, incluso antes de enterarnos de la muerte de Isak, que tomará su lugar como cabeza de la familia, padre y benefactor de Noa, y amor inolvidable de Sunja.

     Por otro lado, he de confesar que la trama de los 80 que trata de Sunja anciana, Solomon y Mozasu no me cautivó demasiado. Es cierto que le da un sentido a la historia y que al menos nos hace saber el destino de los personajes hasta ese momento, pero en verdad no conecté mucho con el personaje de Solomon, y tampoco con el actor. Sin embargo, su historia cierra el círculo temático. Mientras Sunja luchaba por sobrevivir, Solomon lucha por pertenecer. Su trama demuestra que, aunque el "tablero de juego" ha cambiado (de campos de arroz a rascacielos de cristal), las reglas del destino y la discriminación siguen siendo muy parecidas a las de una máquina de Pachinko. 

     Al final, la historia de Solomon en la serie funciona como la jugada definitiva en este tablero generacional. Mientras sus antepasados lanzaron las primeras bolas de acero luchando por la mera supervivencia, Solomon intenta hackear un sistema que, a pesar de sus trajes caros y títulos internacionales, sigue diseñado para que el coreano pierda. Su decisión de sabotear el trato inmobiliario y abrazar el negocio familiar es su forma de aceptar la realidad del Pachinko: en un mundo donde las reglas están amañadas, la única forma de ganar es dejar de intentar encajar en el tablero ajeno y empezar a ser el dueño de tu propia máquina. El drama nos deja claro que, ya sea en el barrio de Busan o en la moderna Tokio, la vida es una apuesta constante donde la identidad es el premio más difícil de conservar.

Pachinko está en Apple TV+

Te dejo el trailer aquí:

https://www.youtube.com/watch?v=g4JAsP1_QBU

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