cultura pop: Stranger Things

     Es casi imposible hablar del éxito de Stranger Things (en ocasiones abreviado ST en las redes) sin referirse al elemento nostálgico que la caracteriza. Ambientada en los años 80, podría pensarse que el público objetivo sería mayormente la generación X (nacidos entre 1965 y 1980), tal vez incluso algunos segmentos de los baby boomers (más que nada los nacidos después de 1960) y los millenials (sobre todo los nacidos a inicios de la década), debido a que todos ellos pasaron su infancia, adolescencia o adultez temprana durante esos años. Mal llamada la década de la avaricia (en mi opinión), es una de las épocas más añoradas y glorificadas por el cine y la TV, la moda y la música. De forma periódica, la mística de los 80 ha vuelto a través de ropa, películas, series, canciones y memorabilia desde la década del 2010. Perteneciendo a la generación X, puedo entender el revuelo y la obsesión colectiva que ha causado esta serie. O sea, me refiero a que vimos E.T. y La historia sin fin en el cine (que, por cierto, mi papá me tuvo que sacar del cine en ambas películas porque me puse a llorar); jugábamos en la calle y andábamos en bici por todos lados sin supervisión de los adultos; vimos ALF cuando estaba en emisión, jugamos Atari, usamos los teléfonos fijos con cable (y cero privacidad) y tuvimos discos de vinilo. Lo que escapa de mi comprensión es cómo se convirtió en un fenómeno entre un público de generaciones posteriores, a los que les cuesta entender cómo podíamos vivir sin un smartphone.

     ¿Tendrá la trama algo que ver? En medio de todo el componente nostálgico que nos hizo amarla, hay portales a otras dimensiones, conspiraciones del gobierno, un laboratorio secreto, niños con superpoderes, demogorgons, el azotamentes, mucho amor adolescente y amistades inquebrantables. Así que sí, supongo que por ese lado está el atractivo para las generaciones posteriores: un guión ultra sci fi al 1000% con altas dosis de emotividad. Personalmente, lo que más me gustó fue las referencias a los 80, porque la trama… me dio un poco igual. No me malinterpreten, me pareció interesante la historia y me mantuvo enganchada, a pesar de los largos tiempos de espera entre temporada y temporada y de los huecos del guión que no se pudieron llenar de forma satisfactoria, los cuales han sido comentados, analizados y debatidos más allá de la saciedad en cuanto blog y redes sociales existen. Pero lo que verdaderamente me hacía flipar era cada canción, cada outfit y cada referencia a los hitos de mi infancia.

     Empecemos con la tipografía del logo de la serie: utilizaron la fuente ITC Benguiat, famosa por ser la que aparecía en las portadas de las novelas de Stephen King en los 80. Y continuando con el toque del maestro del terror, tenemos más referencias a su trabajo:

—> La dinámica de los cuatro amigos caminando por las vías del tren en la temporada 1 es un homenaje directo a la película Stand by Me (basada en la novela corta The Body de King). De hecho, los hermanos Duffer usaron guiones de esta película para las audiciones originales.

—> Referencias a la novela It: un grupo de “perdedores”enfrentándose a una entidad malvada que acecha su pueblo cada cierto tiempo.

—> Eleven es básicamente una mezcla las protagonistas de Firestarter y Carrie: una niña con poderes telequinéticos incontrolables que fue víctima de experimentos y de abuso. Ambos personajes pertenecen a dos novelas clásicas de King, que también fueron llevadas a la gran pantalla más de una vez.

Firestarter (Título en español: Ojos de fuego) fue protagonizada en 1984 por una muy muy joven Drew Barrymore.

Entre otras referencias que me parecieron notables, tenemos el toque de Steven Spielberg y la película que lo consagró como director: E.T. La aparición de Eleven es un claro espejo de la trama, y nos regala pinceladas de este clásico de los 80, como cuando los chicos usan la peluca rubia y el vestido para disfrazarla, cuando usa sus poderes psíquicos con Will, o cuando van sobre sus bicicletas huyendo del gobierno. También hay algo del trasfondo de The Goonies, una peli acerca de un grupo de niños en busca de un tesoro o resolviendo un misterio que los adultos ignoran. Incluso ficharon a Sean Astin (uno de los protagonistas de The Goonies) en la temporada 2 de ST como Bob Newby, el novio de Joyce que muere en el laboratorio a manos de un demogorgon.

El toque de Terror Ochentero (Slashers y Body Horror)

Tampoco pueden faltar las referencias a las pelis de terror de la época, que consiguieron dejar para siempre su marca en la historia del cine:

—> Nightmare on Elm Street: La temporada 4 es un tributo total a Freddy Krueger. Vecna ataca a través de los traumas y pesadillas de las personas. Incluso contrataron a Robert Englund (el Freddy original) para interpretar a Victor Creel, el padre de Henry.

—> Alien: El diseño del Mundo del Revés (Upside Down) con sus membranas viscosas, túneles y la forma en que el Demogorgon "incuba" a sus víctimas es puro Ridley Scott y James Cameron.

—> The Thing (La Cosa): En la temporada 3, cuando el Azotamentes absorbe cuerpos humanos para crear una masa de carne deforme, es un homenaje directo a los efectos prácticos de John Carpenter.

—> Poltergeist: La escena donde Joyce se comunica con Will a través de la pared y las luces es un espejo de la niña Carol Anne hablando a través del televisor. Incluso en la temporada 1, vemos un flashback donde Joyce le regala a Will entradas para ir al cine a ver Poltergeist.

—> Gremlins: Aunque esta peli no es totalmente de terror debido a sus toques de comedia negra, es un clásico del suspenso. En ST podemos ver como, en la temporada 2, la relación de Dustin con Dart (la pequeña criatura que encuentra) comienza exactamente como la de Billy con Gizmo: una mascota adorable que no debe ser alimentada y que termina convirtiéndose en algo peligroso.

     Y podría continuar con los miles de guiños y referencias, directas o indirectas, que ha hecho ST a la cultura pop de una de las décadas más emblemáticas de la historia contemporánea: los chicos disfrazándose de los Cazafantasmas en lHalloween (temporada 2); el claro parecido de Hopper al mítico Indiana Jones, con su sombrero, su forma de pelear y su actitud de héroe cansado; constantes referencias a Star Wars por parte de los chicos para referirse a los poderes de Eleven; el apodo de MadMax es un guiño directo a la taquillera distopía de 1979; incluso la icónica escena de Joyce tratando de comunicarse con Will con luces de navidad en su sala nos recuerda a Richard Dreyfuss intentando entender las señales alienígenas en su sala en Encuentros cercanos del tercer tipo (Close Encounters of the Third Kind, dirigida por Steven Spielberg). 

No puedo dejar de lado el protagonismo del clásico Dungeons & Dragons, el pionero juego de rol creado en 1974, que hoy se considera un clásico de culto y que sigue teniendo una gran cantidad de fans alrededor del mundo. La serie usa el juego no solo como pasatiempo, sino como lenguaje para que los niños entiendan el horror: el Demogorgon, el Mind Flayer y Vecna son todos nombres sacados del manual del juego de los 80.

     En conclusión, el éxito de Stranger Things radica en que utiliza las referencias de los tardíos 70 y los 80 como un puente generacional, a fin de establecer la nostalgia como su lenguaje primordial, no solo como adorno:

—> Para los adultos crea conexión emocional: Las referencias funcionan como "activadores de memoria". No se trata solo de ver un walkie-talkie o un póster de Back to the Future; se trata de recuperar la sensación de libertad (y peligro) que sentían los niños de esa época. Para ellos, la serie es un refugio emocional que valida su propia infancia.

—> Para los jóvenes, estimula el descubrimiento: Para las nuevas generaciones, la serie funciona como una "curaduría de lo mejor de los 80". Al empaquetar el terror de Stephen King con la aventura de Spielberg, la serie les enseña un lenguaje visual y narrativo que hoy se siente fresco, aunque tenga 40 años, y fomenta la curiosidad por lo retro o vintage.

—> Narrativamente: Los hermanos Duffer usan el cine y la cultura pop de los 80 para establecer las "reglas" de su mundo. Cuando llaman al monstruo Demogorgon, están usando un lenguaje que tanto los personajes como el espectador entienden de inmediato para medir el peligro.

     Lo que realmente eleva a Stranger Things por encima de otros productos nostálgicos es su capacidad para convertir el homenaje en un lenguaje universal. La serie no se limita a 'citar' a Spielberg o a King como si fuera una enciclopedia de cine; utiliza su estética para construir un puente entre dos mundos. Para quienes crecieron en los 80, la serie es un espejo emocional que recupera la textura de una época; para los nuevos espectadores, es una puerta de entrada a un estilo de narrativa donde la aventura infantil y el horror visceral conviven sin complejos. Al final, las referencias no son más que el nexo que permite que un abuelo y su nieto puedan sentir la misma tensión cuando las luces de la sala empiezan a parpadear.

Y como la música no podía quedar atrás…

     …recordemos que el uso de la canción Running Up That Hill de Kate Bush en la temporada cuatro hizo que una canción de 1985 se volviera número uno en 2022, demostrando que la estética de la serie tiene el poder de redefinir la cultura pop actual, no solo recordarla. Algo parecido pasó en la temporada tres, en una de las escenas más icónicas: Dustin y su novia Suzie cantaron acapella a través de la radio el tema Never Ending Story, soundtrack de la famosa película del mismo nombre que marcó a toda una generación (y cuya segunda parte provocó que mi papá me sacara del cine porque no paraba de llorar), provocando que la escena se hiciera viral en miles de reels de Instagram y videos de Youtube.

Obviamente, Stranger Things está en Netflix. ¿Hace falta que te pase el link?

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