k-pop: ARIRANG (BTS, 2026)

Expectativas en la estratosfera. Mucha emoción y sentimientos encontrados. Alegría y ansiedad a mil, después de sentir que, desde que anunciaron el nuevo álbum y la gira en año nuevo, ha pasado medio año en lugar de menos de tres meses. Bueno, al menos a mí se me hizo largo. Sentía que los días pasaban y a la vez no, mientras tenía un mini nudo indefinido e inexplicable en el estómago. Aunque aclaremos: ese nudo con maripositas también está relacionado con el concierto (que está a la vuelta de la esquina, y al mismo tiempo no tanto: faltan 98 días), la llegada del álbum que pre-ordené (que llega el 31/03 aprox) y el lightstick nuevo, que aún no tengo en mi poder y que tampoco tengo claro cuándo me va a llegar (tuve que comprarlo en una blindbox con el Armybomb V.4 garantizado por Cokodive, con fecha de envío durante el mes de abril).

En medio de este torbellino de ansiedad y expectación, llegó por fin el 20 de marzo.

Me despierto poco después de las 7, veo la notificación del MV en Youtube, y el álbum ya está guardado en mi biblioteca de Spotify. La cuenta regresiva ya no está y las canciones fueron liberadas para que el mundo entero pueda escuchar por fin a los chicos en estado OT7 puro. Decido ver primero el MV de SWIM: me pareció, en ese momento, que tuvo la duración de un pestañeo, y que ellos no aparecían lo suficiente. Me quedé con sabor a poco. Sin terminar de entender lo que acabo de ver, voy a Spotify y pongo a reproducir el álbum en el orden original, a pesar de que soy fan empedernida de la reproducción aleatoria, por aquello de dejarme sorprender. Me pongo los auriculares porque mi marido dormía a mi lado, y escucho las primeras canciones. Mi mente queda en blanco, no sé muy bien qué estoy escuchando, tal vez porque me acabo de despertar. Cuando llego a No. 29, escucho el gong y después, nada. Subo el volumen y me pregunto si el track está dañado o si me quedé sin internet, cuando de repente suena SWIM. Pienso que está buena pero que te deja con ganas de más, tal como cuando vi el MV tan solo unos minutos atrás. O sea, como si le faltara el descenlace o algo así. Sigo escuchando la otra mitad del disco, y al finalizar quedo un poco confundida. Me digo que este no es un álbum cualquiera, esto hay que procesarlo, digerirlo y entenderlo para luego amarlo. No es para las masas ni para oportunistas.

Así que sí, mi impresión inicial fue mixta. Demasiados sentimientos encontrados.

No fue amor a primera escucha, como sí lo fue la trilogía de Love Yourself, o el disco Golden de JK. Lo escucho una segunda vez, pero en esa ocasión había muchas distracciones en casa como para prestarle la atención que se merece. Las primeras horas después del lanzamiento, no fui capaz de formarme una opinión. La verdad es que me sentía un poco frustrada por no poder haber exclamado un ¡Guao! de buenas a primeras. Sentía que les había fallado.

Sin embargo, no podía quitarme la melodía de SWIM de la cabeza. Ya no lo estaba escuchando, pero mi corazón me repetía una y otra vez: hay que procesarlo, digerirlo y entenderlo para llegar a amarlo. No quise sacar una conclusión apresurada, así que me tomé mi tiempo y lo volví a escuchar por la tarde, para ver si con los sentidos más afilados podía comprender lo que tenía guardado en mi biblioteca de Spotify. Recordé que me pasó algo parecido con el disco D-Day y los mixtapes de Agust D y el Right Place, Wrong Person de RM: los primeros, porque el hip hop en realidad no es mi estilo favorito, tuve que escucharlo más veces para apreciarlo de verdad; y el segundo, tal vez por la misma razón que me quedé petrificada con ARIRANG: hay tantas cosas que procesar y otras tantas que descubrir, como para ser unánime tras escucharlo un par de veces. Ahora entiendo y amo las canciones de Agust D. Ahora considero que el discazo de RM es una joya invaluable. Y estaba segura de que lo mismo me iba a pasar con este comeback.

La primera canción que me cautivó fue Merry Go Round, por su tono melancólico y su música envolvente. Al menos eso lo tenía claro antes del concierto que se iba a transmitir en directo por Netflix. La guitarra de Like Animals me voló la cabeza. Por otro lado, entre las cosas que más me costó digerir a la primera, están: la risa de Hooligan y la distorsión de las voces en Into the Sun. La primera me dio un poco de cringe, y la segunda me pareció totalmente innecesaria, dado que todos tienen unas voces demasiado cercanas a la perfección como para hacer algo así. O será que la distorsión y el autotune lo asocio automáticamente al reggaetón… yo que sé. Primera reacción visceral y punto. Por otro lado, SWIM ya estaba empezando a grabarse a fuego en mi mente. Es que son increíbles.

Con ese mood me lancé a ver el concierto al día siguiente. Cuado sonó Body to Body, recordé que el beat me había gustado mucho, pero lo cumbre fue que ahí me di cuenta de que el fragmento de Arirang que incluyeron en la canción, no lo había procesado. O sea, no le había prestado atención. Así que, a los que no son morning person como yo, que se toman media mañana para volverse seres humanos funcionales y pensantes, les doy un consejo: no tomen ninguna decisión vital ni hagan nada trascendente al despertarse, y mucho menos escuchar el comeback más esperado del año. ¿Cómo mi cerebro pudo omitir algo tan obvio e importante? Imperdonable.

‍ ‍Mientras veía la presentación, entendí todo. Obviamente, ellos sabían lo que estaban haciendo. Los chicos habían calculado esas reacciones iniciales, el desconcierto, la perplejidad, el aturdimiento. Sabían que el público tenía una altísima expectativa, jugaron con ella en toda la promoción, los teasers, las redes sociales, y nos dieron ARIRANG, una pieza del rompecabezas el viernes 20, que se completó el sabado 21 de marzo en Seúl con su presencia, con su magnetismo, con sus outfits impresionantes y su innegable e infinito talento. Siendo ellos mismos, como los recordábamos. Pero esta vez fue mejor que nunca, porque se nota a leguas que volvieron bajo sus propias reglas, y que ya no tienen la necesidad de reprimir nada para agradar o evitar polémicas. No hace falta que alcancen una nota imposible, ni que hagan una coreo acrobática que los deje sin aire. Regresaron en su elemento, felices y cómodos consigo mismos. En el fondo saben que los amamos incondicionalmente, y que más temprano que tarde, todo lo que hacen hace mella en nosotros. No quieren impresionar, sino prevalecer en nuestra memoria y formar parte de nuestras vidas por mucho, mucho tiempo.

Mi veredicto: ARIRANG es un disco increíblemente experimental, que te puede sorprender y desconcertar a partes iguales en un primer momento, pero a medida que lo escuchas con atención, descubres cada capa de su mensaje. Con cada reproducción resulta más y más familiar, como si fuera la continuación de la historia que nos han venido contando desde su debut. Una historia que empezó con rebeldía, llena de momentos hermosos, tentaciones, sombras, miedos y aceptación, y que hoy nos habla de madurez y nos invita a comenzar de nuevo, junto a ellos.

Mis canciones favoritas: Merry Go Round, Like Animals, Into the Sun, SWIM, Body to Body y NORMAL, aunque el disco completo es una pasada. Ya no me da tanto cringe la risa de Hooligan, aunque no está entre mis favoritas. Es un álbum sólido con una cohesión natural, y personalmente me gusta más la segunda parte, a partir de SWIM, pero es porque soy más de rock, pop, funk, R&B y disco que de hip hop. Pensé que nos regalarían una versión completa de la canción tradicional coreana Arirang, pero haberla incluido dentro del beat de la primera canción, con todos esos sonidos atóctonos y esas voces tan impresionantes, fue todo un acierto. Piel de gallina asegurada.

El video de SWIM es de esos que hay que ver muchas veces, porque a cada reproducción descubres algo nuevo. Lo primero que observé es el libro que aparece en la mesita de noche, en el que se puede leer NORMAL, lo que me parece una pista clara de su siguiente single y MV. En cuanto a la trama, yo lo que entendí es que el barco (llamado ARIRANG) simboliza el mundo interno de la chica, que claramente es una representación de ARMY. Este barco va surcando las olas, sin importar si el mar está en calma o si hay tormenta. Los chicos están ahí, aunque ella no puede verlos. Son como fantasmas.

Creo que con toda esa simbología que incluyeron en el MV y con la letra de la canción, quisieron decirnos algo muy importante: a pesar de que estuvieron ausentes todo este tiempo, nunca se fueron del todo. El mensaje para mí esta claro: nos tienen presente en todo momento, se preocupan y nos cuidan. Es una indudable representación del poder de su música y su legado. Sin importar lo atribulada que esté la vida de cada ARMY, ellos están ahí, y nos animan a luchar y continuar. El estribillo no es una orden ni un ruego; es un acompañamiento lleno de esperanza y optimismo. La canción es un alternative pop, muy rítmica y sin altibajos, lo que te deja en estado de tensión constante y con esa sensación que describí al principio: como con gusto a poco (es que son tan astutos…). Claro, cuando escuchas el disco a conciencia, tiene todo el sentido del mundo. Te prepara para los temazos que vienen. Sin contar lo pegadiza y relajante que es la canción por sí misma. El hook se te queda dentro. El ritmo me recuerda a las olas de mar adentro, sin tormenta pero tampoco en completa calma.

En cuanto al concierto del comeback de Netflix… ¿habrá algo más que agregar? Los outfits (por Dios, ¡esos outfits!). La melodía de Arirang que salía del palacio. La energía del inicio con Body to Body, la felicidad de cada uno de ellos, la risa incontrolable de Jin, las ganas de bailar frustradas de Namjoon, la naturalidad sin filtro de V, el impresionante look de Jimin (el único rubio natural de toda Asia), el magnetismo irresistible de Hobi, el brillo cegador de JK y la seriedad profesional de Yoongi… puedo seguir y seguir enumerando momentos inolvidables, como las impecables performances de Butter, Mic Drop y SWIM, pero para mí lo mejor fue verlos sentados mientras interpretaban Like Animals. Ese fue el momento en el que todo el peso de la genialidad de ARIRANG me abofeteó y me trajo de vuelta a la certeza de que una vez más, BTS ha hecho historia con este comeback.

Podríamos pensar que, como dije antes, los chicos y la empresa saben lo que hacen y lo tenían todo calculado, pero al ver el documental de Netflix BTS: The Return, nos damos cuenta que igual tenían sus dudas. Sentían mucha presión ante su regreso, y eso hizo que les costara mucho tomar decisiones acerca del álbum, pero más que todo porque no lograban ponerse de acuerdo en algunos aspectos. El tiempo pasó, ellos evolucionaron, cada uno como individuo y como artista. Tuvieron miedo, sí. Dudaban de SWIM como el single principal, porque era diferente a lo que ellos acostumbraban hacer. Pero a la vez, lo que querían era romper con lo anterior para mostrar su evolución, para reflejar la madurez que alcanzaron en estos años. Tomaron el riesgo con SWIM. Con muchas reservas, incluyeron el fragmento de ARIRANG en Body to Body. Usaron recursos que no habían empleado antes. Confiaron en ARMY a pesar de todo… y sólo había un resultado posible:

BTS IS BACK.

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